Estados de Conciencia

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INTOXICACIÓN ETÍLICA

Sólo quedamos vivos

Sobre la ciudad kaputt

Johann Sebastian Bach y yo

Y los dos muy borrachos

 

(José María Álvarez, 1942…)

 

EXPERIENCIA DE MESETA

 BEATO SILLÓN

¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben. El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén.

 

(Jorge Guillén, 1893-1984)

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ATENCIÓN PLENA

HORACIANA I

Texto original en catalán

res no m’agrada tant

com enramar-me d’oli cru

el pimentó torrat, tallat en tires.

 

cante llavors, distret, raona amb l’oli cru, amb els productes de la terra.

 

m’agrada molt el pimentó torrat,

mes no massa torrat, que el desgracia,

sinó amb aquella carn mollar que té

en llevar-li la costra socarrada.

 

l’expose dins el plat en tongades incitants,

l’enrame d’oli cru amb un pessic de sal

i suque molt de pa,

com fan els pobres,

en l’oli, que té sal i ha pres un sabor del pimentó torrat.

 

després, en un pessic

del dit gros i el dit índex, amb un tros de pa,

agafe un tros de pimentó, l’enlaire àvidament,

eucarísticament

mel mire en l’aire

de vegades arriba a l’extasi, a l’orgasme.

 

cloc els ulls i me’l fot.

 

(Vicent  Andrés Estellés, 1024-1993)

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Traducción al castellano

nada me gusta tanto

como regar con un chorro de aceite crudo

el pimiento asado, cortado en tiras.

 

canto entonces, distraído, hablo con el aceite crudo, con los productos de la tierra.

Me gusta mucho el pimiento asado,

pero no demasiado tostado, que se desgracia,

sino con aquella carne mollar que tiene

al quitarle la costra chamuscada.

 

lo coloco en el plato en tandas incitantes,

lo riego con aceite crudo con un pellizco de sal

y mojo mucho pan,

como hacen los pobres,

en el aceite, que tiene sal y ha tomado un sabor de pimiento asado.

 

después, en un pellizco

del dedo gordo y del dedo índice, con un trozo de pan,

cojo un trozo de pimiento,

lo levanto en el aire ávidamente,

eucarísticamente,

le miro en el aire  a veces llego al éxtasis, al orgasmo.

 

cierro los ojos y me lo zampo.

 

 

PSICOSIS

VAIG ARRIBAR EN AQUELL POBLE.  TOTHOM  ME SALUDAVA I JO NO CONEIXIA NINGÚ; QUAN ANAVA A LLEGIR ELS MEUS VERSOS, EL DIMONI, AMAGAT DARRERE UN ARBRE, EM VA CRIDAR, SARCÀSTIC, I EM VA OMPLIR LES MANS DE RETALLS DE DIARIS.

 

Com se diu aquest poble

amb flors al campanar

i un riu amb arbres foscos?

On he deixat les claus…

 

Tothom me diu: -Bon dia!

Jo vaig mig despullat;

n’hi ha que s’agenollen,

l’altre em dona la mà.

 

-Com me dic!, es pregunto.

Em miro el peu descalç;

a l’ombra d’una bota

clareja un toll de sang.

 

El vaquer em deixa un llibre,

em veit en un vitral;

porto la barba llarga.

-Què he fet del davantal?

 

Que gent que hi ha a la plaça!

Em deuen esperar;

jo els llegeixo els versos;

tots riuen, i s’en van.

 

El bisbe em condecora,

ja els músics han plegat;,

voldria tornar a casa,

però no en sé els topants.

 

Si una noia en besava…

De quin ofici faig?

Ara tanquen les portes:

qui sap on és l’hostal!

 

En un tros de diari

rumbeja el meu retrat;

els arbres de la plaça

en fan adéu siau.

 

-Què diuen per la radio?

Tinc fred, tinc por, tinc fam;

li compraré un rellotge:

quin dia deu fer el Sant?

 

Me’en vaig a la Font  Vella:

n’han arrencat els bancs;

ara veig el diable

que m’espera al tombant.

 

            (Josep Vicenç Foix, 1893-1987).

 

Traducción al castellano

LLEGUÉ A AQUEL PUEBLO. TODOS ME SALUDABAN Y YO NO CONOCÍA A NINGUNO; CUANDO IBA A LEER MIS VERSOS, EL DEMONIO, ESCONDIDO DETRÁS DE UN ÁRBOL, ME LLAMÓ, SARCÁSTICO, Y ME LLENÓ LAS MANOS DE RECORTES DE PERIÓDICOS.

 

¿Cómo se llama este pueblo

con flores en el campanario

y un río con árboles frescos oscuros

¿Dónde he dejado las llaves…

 

Todos me dicen: ¡Buenos días!

Yo voy semidesnudo;

hay quién se arrodilla,

el otro me da la mano.

 

-¡Cómo me llamo! les pregunto.

Me miro el pie descalzo;

a la sombra de una bota

clarea un charco de sangre.

 

El vaquero me deja un libro,

me veo en una vidriera;

llevo la barba larga.

-¿Qué he hecho del delantal?

 

¡Cuánta gente hay en la plaza!

Me deben esperar;

yo les leo los versos

todos ríen, y se van.

 

El obispo me condecora,

ya los músicos se han ido;

querría volver a casa,

pero no sé los recovecos.

 

Si una chica me besara…

¿Qué oficio tengo?

Ahora cierran las puertas.

¡Quién sabe dónde está el hostal!

 

En un trozo de periódico

se exhibe mi retrato;

los árboles de la plaza

me dicen adiós.

 

-¿Qué dicen por la radio?

Tengo frío, tengo miedo, tengo hambre;

le compraré un reloj,

¿Qué día debe ser su santo?

 

Me voy a la Fuente Vieja:

han arrancado los bancos;

ahora veo al diablo

que me espera en el recodo.

 

 

 

CONCIENCIA EXPANDIDA

 Entréme donde no supe:
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

 

1. Yo no supe dónde estaba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

 

2. De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida, vía recta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda ciencia trascendiendo.

 

3. Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo.
toda ciencia trascendiendo.

 

4. El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece,
y Su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

 

5. Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía,
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía:
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

 

6. Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

 

7. Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni ciencia
que la puedan emprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

 

8. Y, si lo queréis oír,
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

 

(S. Juan de la Cruz, 1542-1591)

 

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