Selección extraída de la revista INFOCOP, nº 60

 

El apoyo que recibe la investigación psicológica es escandalosamente bajo”.

Aída de Vicente y Cristina Castilla

 

“Los estudios que promocionan los tratamientos psicológicos reciben un apoyo y financiación escandalosamente bajo”. Así reza el titular de uno de los editoriales de la revista Nature del mes de septiembre de 2012 (Volumen 489, número 7417, pp. 473-474).

 

El texto denuncia que el dinero que se invierte en investigación de terapias psicológicas aplicadas a problemas de salud mental es llamativamente reducido en comparación con los presupuestos y ayudas que recibe la investigación sobre el desarrollo de fármacos. Y todo ello a pesar de que la evidencia científica ha cuestionado la eficacia de los psicofármacos y que todavía queda mucho camino por avanzar a la hora de mejorar y reducir los efectos secundarios asociados a este tipo de tratamientos.

 

Por el contrario, en lo que respecta a los tratamientos psicológicos para el abordaje de la depresión y de otros trastornos mentales, “la literatura está repleta de pruebas que muestran que estos tratamientos son más eficaces en algunos contextos y mejores para la prevención de recaídas en comparación con las intervenciones farmacológicas. No presentan efectos secundarios a nivel físico, si bien algunos de los tratamientos mejor validados requieren que sean llevados a cabo por terapeutas con formación”, señala el texto. Además, continúa: “A diferencia de los tratamientos farmacológicos, (las intervenciones psicológicas) no cuentan con entidades financiadoras multimillonarias con la motivación suficiente para publicitar estos servicios y hacerlos más accesibles a la población”.

El equipo directivo de la revista Nature plantea que uno de los factores que explica este desequilibrio en la financiación proviene del hecho de que se da preferencia a las investigaciones que tratan de identificar los mecanismos causales o explicativos de los trastornos mentales (a escala biológica), en detrimento de los estudios sobre tratamientos psicológicos, que suelen centrarse en el análisis de la eficacia de la intervención. Si bien el conocimiento de los mecanismos explicativos de los trastornos mentales es importante –argumenta el texto- “los beneficios inmediatos que aportan los estudios sobre la eficacia de los tratamientos psicológicos suponen una razón más que suficiente para que se financien también este tipo de investigaciones”. Por lo que los editores de la revista Nature califican esta falta de interés como “un escándalo”.

 

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